Elige la ruta que más se adapte a ti

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Noviembre trae frío, ¡pero también viajes! Hoy pretendo haceros una pequeña ruta por todo el norte de Italia para aquellos que esteis pensando en visitar el país vecino pero, al igual que me pasaba a mí antes de venir de Erasmus, sólo disponéis de unos pocos días para todas las ciudades que queréis ver.

La bella Italia, si en algo se asemeja a España, es que su variedad ocio-turística es tan variada que podemos plantear varios tipos de viajes en función de nuestras preferencias. Desde Bolonia os voy a mostrar los mejores destinos según vuestras prioridades.

-Viaje deportivo: Es la opción que menos se conoce pero Bolonia está a un paso de los Alpes Italianos que, aunque no son tan famosos como los Alpes franceses o suizos, son mucho más baratos y no están tan masificados. Sin duda alguna, la región más famosa es “las Dolomitas”, en el noreste del país, cuyo pico más alto es el Marmolada, con 3432 metros. Ideal llegar hasta el pueblo de Bolzano, muy bien comunicado, y desde ahí alquilar un coche para adentrarse más al interior.

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Dolomitas, Véneto, Italia. Fotografía obtenida de Google imágenes

 

-Viaje gastronómico: Para los amantes de la gastronomía, la Emilia-Romaña (región septentrional en la que Bolonia ocupa el rol de capital) se convierte en un paraíso para el paladar. Esta zona es famosa por su amplia gama de embutidos, siendo el producto estrella el Parmigiano Reggiano, es decir, el queso parmesano. Símbolo de la ciudad de Bolonia es el famoso tortellini, una pasta que puede estar rellena de carne, verdura y todo lo que se os ocurra. La ruta Bolonia-Parma-Módena es la seguida.

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Tortellini. Fotografía obtenida de Google imágenes

 

-Viaje de ocio: Uno de los referentes del norte de Italia con Bolonia como icono indiscutible de la ciudad de los estudiantes. Bolonia ofrece un nivel de vida caro en cuanto a los alojamientos y a la comida, pero unos precios muy asequibles si lo que se busca es la fiesta. Combinar esta ciudad con Milán (el otro foco de la fiesta del norte de Italia) podría ser el mejor fin de exámenes posible.

-Viaje cultural: Por un lado Turín, con el mejor museo de restos arqueológicos egipcios de toda Italia, y la Toscana, sean la última y más turística opción. Siena, Florencia y Pisa forman una de las mejores sinergias de toda Italia. Torre de Pisa, Ponte Vecchio, el “David” o la Piazza del Campo son puntos de interés conocidos a nivel mundial.

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Piazza del Campo, Siena. Fotografía obtenida de Google imágenes


¿EXÁMENES? ¿EN EL ERASMUS?

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Aunque a priori pueda parecer que las palabras “exámenes” y “erasmus” son incompatibles, en la vida real no lo son tanto. Y es que de una manera u otra en algún momento del Erasmus vas a tener exámenes. Depende de dónde sea tu Erasmus, tu modalidad (en inglés o en el idioma del país) y tu carrera, esa palabra provocará más o menos miedo. En mi caso: en París, en francés y en medicina, la verdad es que dan bastante cague.

En el Erasmus los exámenes los ves acercarse como ves una ola de tsunami que se aproxima inexorablemente mientras tu estabas tan tranquilo en la playa tomando el sol (a veces literalmente “tomando el sol”, otras no tanto, sobre todo si tu Erasmus es en un país al norte de los Pirineos). En cualquier caso, ahí están y no puedes hacer nada para evitarlos. Por lo tanto, SI NO PUEDES EVITARLOS POR LO MENOS ¡DISFRÚTALOS! Prepárate bien, coge un flotador y ¡disfruta de la ola!

Para ello aquí os dejo mi “KIT DE SUPERVIVENCIA PARA EXÁMENES ERASMUS”:

  1. BUENOS APUNTES, porque por mucho que nos hagamos los suecos en las clases, mejor no hacerse los suecos el día del examen por si acaso (a no ser, por supuesto, que estemos de Erasmus en Suecia!).
  2. BUEN DICCIONARIO, porque puede que eso de “yo no entender” el día del examen no cuele mucho.
  3. BUENOS AMIGOS, para mirar sus caras cuando intentan descifrar algo que ni tú entiendes, ni ellos entienden, ni el mismo profesor entiende. Y para que os miren mal en la biblioteca por estar hablando (y si te dicen algo, aquí sí que cuela el “yo no entender”).
  4. CAFÉ o té o agua mineral natural, imprescindible, el caso es tener algo de postureo encima de la mesa.
  5. BOLIS DE COLORES ¡MUCHOS COLORES! para que por lo menos cuando volvamos del Erasmus podamos contemplar nuestros apuntes de recuerdo “con orgullo” y pensar “esto si que es currarse el Erasmus”.
  6. MOTIVACIÓN, ya sea con una foto de tu perro, de tu mejor amiga o del siguiente viaje que te vas a pegar cuando termines los exámenes, la motivación es fundamental para no sucumbir a la tentación de salir a tomar algo, pasear por tu ciudad o unirte al último plan improvisado.

 

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Para el día que te dan las notas a lo mejor hace falta otro “kit de supervivencia” pero de eso ya hablaremos si es necesario en su momento. De momento vive el día a día y “no dejes para mañana lo que puedes disfrutar hoy” 😉

 


Multiculturalidad Erasmus

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Qué bonito compartir. Qué bonito enseñar. Y qué bonito mostrar. Pero sobre todo, qué bonito aprender. Porque lo que se aprende en un Erasmus no puede aprenderse en casa. Aprender, por ejemplo, que no en todas partes se compra el pan cada día. Que, para algunos, la leche no sólo forma parte del desayuno, sino también de cada comida. Que no todo el mundo cocina con aceite, muchos lo hacen con mantequilla. Aprender, en definitiva, que cada persona, cada país y cada cultura es absolutamente única.

 

Aprender, por otro lado, a omitir los bolsos y demás complementos meramente decorativos y salir con mochila y botas de montaña hasta a las discotecas, porque no sólo es lo más cómodo, sino también lo más práctico cuando tienes que quitarte veinte capas de ropa. Aprender, también, que deshacerse de cosas materiales es deshacerse también de todos los posibles problemas que pueden traer con ellas. Que cuanto menos necesitas, más libre eres.

 

Aprender, también, que el sol puede irse a las tres y media de la tarde sin importarle en absoluto que aún estés terminando de comer. Que la vida en bicicleta sigue a menos diez grados. Y que basta con una buena canción de Pink Floyd para no sentir tanto el frío y sentir más todo aquello que te rodea.

 

Aprender que pasar más tiempo sola puede inspirarte como ninguna otra cosa. Aprender a escuchar para entender, y no sólo para responder. Aprender que sentirse libre es demasiado fácil cuando tienes un trineo e incalculables copos de nieve en la puerta de casa. Aprender a valorar el cielo azul como nunca creíste y aprender a fijarte en las pequeñas cosas que esconde cada momento. Y aprender, no sólo a fijarte, sino también a fascinarte con esas pequeñas cosas. Como cuando la luz del sol se cuela esquivando los árboles para llegar a tocarte. A esas cosas me refiero. Aprender, aprender y aprender.

 

 


LIGAR CON UN LOCAL: RITUAL DE CORTEJO

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Bueno, después de unos meses aquí y prestando un poquito de atención os puedo decir que ligar en Noruega requiere un pelín de adaptación.

En la mayoría de países cuando conoces a alguien que te gusta normalmente te presentas, lo invitas a cenar, si eso funciona igual quedáis para una segunda cita, y si va bien PUEDE que pase algo más.

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Pues aquí en Noruega funciona un poquito desordenado, puede que por lo especialitos que son, y esta guía para entender el comportamiento noruego nos lo explica:

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Si te levantas la mañana siguiente y esa persona sigue a tu lado, lo invitas a cenar (paso B). Si eso funciona, puedes volver al paso E. Si y sólo si eso funciona bien puedes decirle hola si te lo cruzas por el pasillo, puedes invitarlo a una segunda cita y después a una cena, porque resulta que las cenas en Noruega son signo de confianza, no una buena forma de conocer gente.


¿CÓMO SE VIVE EN PARÍS?

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PARÍS, ciudad de las luces, ciudad del amor, ciudad de turistas y de artistas, ciudad de noche y ciudad de día… París tiene tantos nombres como personas que la han visitado. París es arte, en todas sus calles y todas sus esquinas. París es música, París es color, es lluvia y es sol, es luz y es sombra, es cielo y es tierra. Es, indudablemente, una de las ciudades más bonitas del mundo. Muchos vienen de todas partes del mundo para visitarla, pero la pregunta es ¿CÓMO SE VIVE EN PARÍS?

Dejando a un lado tópicos como desayunar todos los días en una terraza con vistas a la Torre Eiffel, llevar la baguette bajo el brazo por la calle y vestir de rayas y boina, la verdad es que vivir en París es bastante romántico. Me explico. Aunque uno llegue, desgraciadamente, a acostumbrarse a tanta belleza, sí es cierto que París no deja de sorprenderte. Siempre hay algo nuevo que hacer o algún sitio que visitar, algún mercado donde perderse o algún festival que te sorprende por la calle.

No os voy a mentir, el día a día es como el de cualquier otra ciudad metropolitana. Hay atascos, prisas, coches, autobuses, gente, ruido… pero en medio de todo eso existe una belleza difícil de explicar. Lo ilustro con un ejemplo, todas las mañanas cojo la bici y pedaleo unos 15 minutos a través de puentes, calles y rotondas para llegar al hospital donde hago las prácticas, hasta ahí todo normal. Sin embargo, se trata de cruzar un puente por encima del Sena, por supuesto con vistas a Notre Dame, llegar a la rotonda de la “Bastille”, donde cada dos por tres los franceses se manifiestan contra algo, y recorrer las rues de Paris, repletas de boulangeries, pâtisseries, crêperies…

¿Que quedamos a tomar algo? Genial. Para situarnos tomamos como referencia la Torre Eiffel, el Louvre o el Panteón. ¿Plan de domingo? Picnic en los champs de Mars, paseo por los Champs-Elysées, sentarse a orillas del Sena… ¿Te apetece un museo? Elije entre los más de 150 museos de París: pintura, arquitectura, medicina, cine, fotografía… ¿Qué te has perdido por la ciudad? No pasa nada porque estés donde estés va a ser bonito. ¿Que llueve? Pues vamos a un “bistrot” bohemio y nos tomamos un café. Y así un larguísimo etcétera.

Desde un punto de vista un poco más “funcional”, vivir en París es bastante práctico. Existe un sistema de transportes muy extenso y eficaz, desde bicis hasta trenes, aunque un poco caro (el abono mensual para todas las zonas de París es 70€ al mes para los estudiantes, aunque afortunadamente hay una oferta de abono anual por unos 340€). Y ¿PARÍS ES CARO? Depende. Depende sobre todo de la zona a la que vayas (por supuesto las zonas más turísticas son mucho más caras) pero en general los precios son más altos en todo (supermercados, ropa…), especialmente en el campo de la restauración y la hostelería. Olvídate de “los 100 montaditos”, en París para comer fuera de casa hay que mirar bien donde te sientas a tomar algo si no quieres dejarte la beca Erasmus en cenas. Y en cuanto al alojamiento, un buen apartamento por el centro es algo impensable si no quieres arruinarte. Por suerte para para los estudiantes universitarios aquí existe una plataforma, llamada CROUS, que tiene residencias y comedores universitarios a muy buen precio, y existen becas del gobierno francés (incluso para los extranjeros) para ayudarte a pagar el alojamiento. Así que, “en gros”, no te sale tan mal.

En cuanto al CLIMA, podemos decir que es intermedio entre el sol de Madrid y la lluvia de Londres. Como en todo hay días que hace buenísimo y días que hace malísimo, pero son muy típicos de aquí los “días engañosos”, amanece soleado y luego llueve, o viceversa. París siempre sorprende, por eso nunca está de más llevar un paraguas encima “en cas où”. Lo que sí que es cierto es que haga el tiempo que haga el cielo de París es siempre espectacular y tiene unos atardeceres de los más bonitos que he visto nunca.

Respecto a la COMIDA, podría dedicar un libro entero a la comida francesa pero prefiero dejar eso para otro post. Simplemente os adelanto que aquí se come fenomenal (al margen de los precios) lo que puede llegar incluso a compensar la ausencia de comida española.

Y la gran pregunta, ¿LA GENTE? Depende. Como en todo, no podemos hacer generalidades, si bien es cierto que el carácter francés, y sobre todo el parisino, es un poco reservado. Los franceses son tremendamente racionales y no siempre tan espontáneos o apasionados como los españoles. Te puedes encontrar desde una panadera majísima que te sonríe y te desea un buen día a una taquillera del metro que te regaña por no hablar bien francés (y esto lo digo con conocimiento de causa). Como en toda gran ciudad, mucha gente va con prisas, a su rollo y con cara de indiferencia (sobre todo por la mañana). El truco para disfrutar es ir por ahí con tu sonrisa y desentonar con todo el mundo (en palabras de Mafalda).

 

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¿Viajar? La religión del Erasmus ¡Aprende trucos de nosotros!

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Estudiar en el extranjero con una beca Erasmus es sinónimo de viajar. La oportunidad de vivir en otro país incrementará tus ansias de conocer y experimentar cada sendero que descubras en el camino. Nosotros, los embajadores Erasmus, somos un buen ejemplo de este espíritu aventurero e incluso explorador. Vivimos con esta filosofía de vida desde antes de aterrizar en nuestro destino y hacemos de un año un viaje en sí que nos permite crecer como personas.

Aunque nosotros más que ningunos nos enfrentamos al mayor quebradero de cabeza de todos: ¿cómo optimizar el dinero con el que contamos para disfrutar del mayor número de aventuras posibles? Es más fácil de lo que parece, por eso voy a desvelar algunos de nuestros secretos.

Lo primero que tendrás que hacer es tener muy claro cual será el destino al que quieres viajar. Todas las ciudades tienen una temporada alta en la que se registran el mayor número de turistas y, por tanto, el precio en el mundo de la hostelería sube. Evitando las fiestas locales y nacionales de nuestro destino, el precio de nuestro viaje descenderá considerablemente.

2º. Medio de transporte. Algo tan obvio como elegir el método de transportarte adecuado puede ser la diferencia entre pasar 3 días en un lugar o, en su lugar, poder permitirnos hasta 5 noches. Antes de venir de Erasmus yo solo contemplaba la idea de viajar en avión si la distancia era larga: en parte por los costes altos de las empresas de autobuses y el sistema férreo español. Sin embargo, en el resto de Europa viajar en autobús o en tren puede ser la mejor opción. Existen multitud de compañías de bajo coste; en el centro-sur de Europa reina, sin duda alguna, la empresa de autobuses Flixbus. Con esta compañía encontramos trayectos como Bolonia-Nápoles por 5€. ¿Imposible? ¡Os aseguro que no!

3º. ¿Cuando comprar los billetes? También es imprescindible conocer los posibles descuentos que puedan ofertar las empresas de transporte. Por ejemplo, en compañías de tren tenemos hasta un 50% si compramos los billetes en una determinada franja horaria. De igual manera, la empresa aérea Ryanair presenta para algunos destinos precios más baratos si compramos los billetes los martes de cada semana, en lugar de en cualquier otro día.

Con presupuesto mínimo de 100€ es muy fácil recorrer grandes zonas de Europa, con todo lo que eso significa. Compartir 7 horas de autobús antes lo podríamos considerar como un calvario, pero ahora es una excusa de compartir sonrisas y buenos momentos con los amigos que hacemos en este año tan intenso, la única familia que tenemos en nuestros países de destino. ¡Suerte la nuestra!


Jyvaskyla

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Ciudad de lagos, árboles y luces. Animada, innovadora, versátil y joven. Perderse entre sus cien mil caminos llenos de hojas y ramas te asegura un asombroso atardecer, como mínimo.

 

Es cierto que hace frío, mucho frío. Pero también es cierto que se lleva muy bien. Porque el cielo aquí es diferente. Ya sean nubes de algodón o un manto gris lo que cubra la ciudad, las majestuosas copas de los árboles consiguen alegrarme cada día con sus fascinantes mezclas de colores.

 

Lejos del barullo y de la multitud, en Jyvaskyla se puede encontrar algo de valor incalculable: tranquilidad. Sólo hay que andar en cualquier dirección hacia las afueras del centro para encontrar paz. Y con ella cientos de rincones llenos de detalles que parecen sacados de cuentos de hadas. Algunos han tenido la suerte de ver incluso las tan aclamadas auroras boreales… Espero poder describíroslas algún día.

 

Me encanta Jyvaskyla, me fascina. Es absolutamente única. Os avisaré el día que encuentre algún reflejo similar en algún otro puente de alguna otra ciudad. Pero no va a ser tarea fácil. Qué muelles, qué vistas, qué maravilla. Qué otoño más bonito. Porque pocas ciudades me han transmitido tanto en tan poco. Porque me llena y me inspira. Porque aquí disfruto de cada pequeño pasito que doy. Por todo ello me atrevo a recomendaros una visita a esta extraordinaria ciudad finlandesa llena de estampas que, sin duda alguna, se quedarán grabadas en vuestra retina para siempre.

 


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