7 CURIOSIDADES DE LA LENGUA FRANCESA

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  1. EN FRANCÉS NO EXISTE LA PALABRA “BARATO”

SORPRESA

Si, como lo oyes, no existe una palabra que signifique literalmente “barato” (lo cual te dice mucho de los precios en Francia jejeje). En su lugar usan locuciones como “pas cher” (literalmente “no caro”) o “bon marché” (buen mercado).

 

2. LA GENTE SE TRATA DE USTED Y SE SIGUEN USANDO LOS APETIVOS “MADAME”, “MADEMOISELLE” Y “MONSIEUR” EN LA VIDA COTIDIANA

REVERENCIA

Esta es, sin duda, una de las cosas que más voy a echar de menos cuando vuelva a España. Te sientes realmente como una princesa cuando la gente por la calle te trata de usted y te llama “Mademoiselle”.

 

3. EN FRANCÉS TODO LO MALO QUE TE PASA ES CULPA TUYA

AY

En francés la manera de formular las cosas malas que te pasan es bastante culpabilizante, aquí algunos ejemplos:

  • que te roben se dice “se faire voler” (“hacerse robar”)
  • que te timen se dice “se faire avoir” (“hacerse tener”)
  • que te pongan los cuernos se dice “se faire tromper” (“hacerse engañar”)
  • que te echen se dice “se faire virer” (“hacerse echar”).

 

4. LAS CARTAS FORMALES EN FRANCÉS SON COMO UN RECITAL EN LENGUA ROMANCE

REVERENCIA EXAGERADA

En efecto en francés se usan todavía hoy muchísimas “formules de politesse” que parecen sacadas del Renacimiento, he aquí algunas de las mas usadas:

“Veuillez agréer, Madame, Monsieur, l’assurance de mes sentiments respectueux”

“Avec mes remerciements, je vous prie de trouver ici, Madame, Mademoiselle, l’expression de mes sentiments distingués”

“Recevez, Madame, Monsieur, mes salutations distinguées”

“Croyez, Madame, Monsieur, à mes sentiments les meilleurs”

“Veuillez trouver ici l’assurance de mon amitié”

“J’ai l’honneur, Monsieur l’Ambassadeur, de présenter à Votre Excellence l’expression de ma très haute considération”

Incluso cuando te estan diciendo que no:

“Regrettant de ne pas être en mesure de donner suite à votre demande, je vous prie de croire en l’assurance de mes meilleurs sentiments”

 

5. AUNQUE SE PAREZCA AL ESPAÑOL HAY MUCHOS “FALSOS AMIGOS”

Por ejemplo “grand” significa “alto” (y no “grande”).  Así que si te dicen que eres muy “grand” no te están llamando gordo, más bien te están piropeando (y esto lo digo por experiencia propia).

GORDO

 

 

6. AUNQUE LOS FRANCESES ESTÉN MUY ORGULLOSOS DE SU IDIOMA LO CIERTO ES QUE EL FRANCÉS TIENE MUCHOS ANGLICISMOS

Por ejemplo “FOOT” para el futbol, “PEACEMAKER” para el marcapasos, “FAST FOOD” para la comida rápida…

COMIDA BASURA

 

 

7. COMO ES DE TODOS CONOCIDO A LA HORA DE DAR NOMBRE A LOS NUMEROS, DEL 70 PARA ARRIBA SE LES FUE UN POCO LA CABEZA

LOCURA

Cuenta la leyenda que cuando Luis XIV iba a cumplir 70 años estaba muy apenado porque era ya muy “viejo”, entonces para animarle en la corte le empezaron a decir que no cumplía 70 años sino sesenta-y-diez, y que a partir de ahí se empezó a usar ese sistema. Otras fuentes, un poco más fiables, explican que en realidad es porque en la Edad Media se contaban las cosas de diez en diez y de veinte en veinte para simplificar el cálculo, y que con la evolución de la lengua se siguió usando ese sistema.

De cualquiera de las maneras, es siempre el quebradero de cabeza de los extranjeros (sobre todo cuando te dictan un número de teléfono larguísimo lleno de cifras superiores a 60!). Gracias a Dios en Bélgica y Suiza no se rompen tanto la cabeza y usan “septante”, “octante” y “nonante”.


Por qué

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Por qué tantas estrellas si no es para inspirarnos

Por qué tantos colores sino es para mezclarlos

Por qué un mundo tan bello sino es para admirarlo.

Por qué estamos aquí si no es para cuidarlo

Por qué el espacio y tiempo si no es para llenarlo

Por qué existe el silencio si no es para escucharlo.

Por qué dos polos opuestos si no es para juntarlos

Por qué la nieve, por qué la arena, por qué la luna

Si nuestro hogar es tan bonito solo puede ser por algo.


Boulangeries de París: una experiencia fuera de lo croissant

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Una de las muchas cosas que te sorprenden cuando llegas a vivir a París es la cantidad de boulangeries (y pâtisseries)* que hay por todas partes. Hay una en cada esquina, cada 200 metros, como si los franceses no pudieran recorrer mas de una calle sin comprar pan, lo cual puede que sea cierto (nunca subestimes el amor de un francés por su « baguette », en serio, el otro día tuve una conversación super seria con unas francesas sobre lo importante que es la baguette en su vida).**

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Pero, en realidad, la verdadera sorpresa llega en cuanto pones un pie en una de ellas y te dejas llevar por la armonía de colores, olores, texturas y formas. Te encuentras como en un vals de sensaciones del que solo te puede sacar el « Qu’est-ce que vous voulez, Madame ? » de la dependienta que te despierta del hechizo, ante el cual solo puedes musitar un « Eh… » y en ese momento deseas con todas tus fuerzas poder decir « quiero uno de cada ». Pero, ya de vuelta en la realidad, te das cuenta de que debes tomar una decisión, una de las mas difíciles que vas a tener que tomar (por lo menos ese día), y ahí da comienzo el debate interno : ¿croissant o napolitana ? ¿de chocolate o de crema ? ¿con almendras o con fresas ? ¿quiche o tarta ?… Todo esto ante la atenta mirada de la dependienta que piensa que o eres tonta o te lo haces. Finalmente te decides por una de las 540.000 opciones que hay ante tus ojos y al momento te cuestionas si has tomado la decisión correcta, sabiendo que ya no vas a poder volver, por lo menos ese día (para que no piensen que eres una gorda yendo 5 veces seguidas, como uno quisiera). Pero ya es tarde porque la amable dependienta ya te ha preparado lo que has pedido y esta más que dispuesta a despacharte (claro, ella no te entiende ¡ella esta todo el día rodeada de bollos y tartas !). Por fin sales de allí con « el elegido » en la mano y, en el fondo, feliz de tu elección porque sabes que no importa lo que hayas elegido, va a estar buenísimo. Antes de salir por la puerta lanzas una última mirada a todos esos otros bollos que hoy no han sido elegidos y les prometes que volverás pronto y que todos serán algún día « el elegido ». Lo que ocurre después, mientras mordisqueas tu bollo en un banco de algún parque bucólico de París, deseando que no se acabe nunca, es algo de lo que no voy a hablar hoy pero que, desde luego, daría para muchos artículos.

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Foto del interior de la Boulangerie “Coquelicot” en Montmartre (muy cerca del muro de “je t’aime”), una de mis favoritas de París.

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*Pequeña incisión para explicar la diferencia entre estos dos términos « boulangerie » y « pâtisserie » tan indistintamente usados por los extranjeros. Boulangerie es la « panadería » de toda la vida, dedicada principalmente al pan y todas sus variantes : « viennoiseries » (los bollos de toda la vida), quiches, pastas… Pâtisserie es un termino un poco mas refinado que se refiere más bien a delicias del estilo de tartas, pasteles, bombones, macarons… Aunque en la practica es difícil encontrar un sitio que sea solo « pâtisserie », la mayoría son Boulangerie-pâtisserie ya que hacen las dos cosas.

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** Para ilustrar el amor de un francés por la baguette, solo voy a comentar que existe cada año un concurso para elegir « la baguette del año ». Aquí os dejo la foto de la Boulangerie « La Parisienne » que gano la « Meilleure Baguette de 2016 » y es una de mis favoritas. (Si estáis por aquí os recomiendo ir a la de la rue Madame 48 y luego comerse al « elegido » en el Jardin de Luxembourg).

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Alto y libre

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Si algo me ha enseñado Finlandia es a aflojar el ritmo.

A frenar.

 

A parar a disfrutar.

Observar.

Apreciar.

 

El silencio.

La música.

La gravedad.

 

Las formas, luces y sombras,

texturas, sabores, sonidos, olores, colores…

Los árboles y las flores.

 

Aprender a volar.

A volar alto.

A volar libre.

 

Aprender a encontrarme.

A encontrarte.

A encontrarnos.

 

A escuchar más allá de los sonidos.

A mirar con los ojos cerrados

más allá de mi ombligo.

 

Admirar el instante de aire que compartimos.

El arder del cielo atravesando ventanas y fachadas.

El roce de pupilas dilatado por los gorros y bufandas.

El pulso ajeno, otra vez, recorriéndome a sus anchas.

 

A sentir el universo entero dentro de mí.

El sol, el viento, la arena, la lluvia.

Las estaciones.

Y todo lo que está por venir.

 

Aprender.

Pero sobretodo, desaprender.

Desempolvar.

Deshacer.

 

A comprender,

por fin,

por qué.

 

A sentir en mis mejillas

el cosquilleo del planeta.

El latir de la luna aún cuando es nueva.

Desde siempre, mi fiel compañera.

 

 


COSAS QUE HACER DURANTE TU ERASMUS (aunque no te vayas de Erasmus)

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A mucha gente (entre la que me incluyo) le gusta hacerse listas en la vida, “cosas que hacer antes de morir”, “cosas que hacer antes de los 25”, “cosas que hacer con tu mejor amiga”… Por eso antes de venirme de Erasmus, unas amigas (¡¡gracias Teresa y Rebe!!) me regalaron un albúm (super chulo!), una cámara de fotos desechable y una “lista de cosas que hacer en el Erasmus” para ayudarme a aprovechar al máximo esta experiencia.

No voy a poner aquí toda mi lista, ya que cada uno tiene que hacerse la suya, pero sí voy a compartir algunas de las cosas que he hecho para que podáis coger ideas para las vuestras. La lista vale tanto a priori, antes de irte de Erasmus, como a posteriori, reflexionando sobre las cosas chulas que has hecho. También vale para la gente que no se ha ido ni se va a ir de Erasmus, convirtiéndola, por ejemplo, en “cosas que hacer durante la carrera” o “cosas que hacer antes de mi primer trabajo” o “cosas que hacer antes de los 30” o lo que se os ocurra!

Bien, empezamos…

1. Antes de nada, busca cosas interesantes, originales, fuera de la rutina habitual, que te puedan hacer ilusión. Puede ser desde probar un tipo de comida que nunca hayas tomado (por ejemplo, comida egipcia, ¿quién ha probado ya la comida egipcia?) hasta algo verdaderamente excepcional como tirarse en paracaídas (es lo típico, pero ¿quién no ha querido hacerlo alguna vez?). Si estás de Erasmus puedes buscar algo que sea típico del destino en el que estás o que solo puedas hacerlo allí.

Por ejemplo ¡aprender a hacer macarons en París!

HACER MACARONS

 

2. Acto seguido, busca a gente que esté tan loca (o te quiera tanto) como para acompañarte en las cosas de tu lista o que esté dispuesta a hacerse, a su vez, su propia lista. Para maximizar la diversión, poned cosas en común y así ¡podéis hacerlas juntos!

Por ejemplo, escaparse un fin de semana al Marché de Noël de Estrasburgo!

IR AL MARCHÉ DE NOËL DE ESTRASBURGO

 

3. Planifica cada cosa de tu lista ¿cómo lo vas hacer? ¿cuándo lo vas a hacer? Y sobre todo ¿con quién lo vas a hacer?

Por ejemplo, aprender a cocinar un plato típico del país. (IMPORTANTE encontrar un buen maestro y tener ganas de pringarse!).

APRENDER A COCINAR ALGO TÍPICO

 

4. Por último y más importante: DISFRUTA de cada una de las cosas de tu lista. Si no lo has disfrutado, entonces la lista no ha servido ¡para nada! Y no olvides de hacer foto a tu cara de felicidad (y la de tu amig@) cuando lo hagas!

Aquí la foto mítica de las dos hermanas de Erasmus, una en París y otra en Suiza.

VISITAR A TU HERMANA DE ERASMUS

 

Y aquí podéis ver las caras de asombro de las francesitas cuando les enseñamos a bailar sevillanas!

ENSEÑAR A BAILAR SEVILLANAS

 


Un comienzo muy distinto

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Con la llegada del nuevo año ha llegado también un nuevo cuatrimestre. Y comienza muy distinto al anterior. La incertidumbre, los nervios y la emoción del principio se cambia por la comodidad, la tranquilidad y el sentirse “como en casa”.

El ansia por salir de casa a exprimir el entorno se ha transformado en un ukelele, muchas pelis y unas bonitas vistas desde la ventana. Porque a parte de que el piso se ha convertido en un hogar, hace mucho, mucho frío. Sólo los valientes inexpertos que acaban de llegar se atreven a coger sus bicis de cuarta mano (por lo menos) y desafiar a la nieve, el hielo y el frío aire de cada día como sólo lo hace un finlandés.

De los muchísimos que llegamos en agosto ya sólo quedamos unos pocos. Pero a mí algo me dice que tengo que quedarme. Hasta el final. Observar como cada día va siendo un poquito más largo, y cada noche un poquito más corta. Cerrar el ciclo que comencé a finales de verano. Conocer cada una de las estaciones…

Espero con ansia la primavera. El deshielo. El nacimiento de las flores y el crecimiento de las hojas. Será maravilloso. Mientras tanto, los planes calentitos y las capas térmicas serán nuestro mayor aliado. Eso y apreciar el color blanco cada mañana. Porque lo mires las veces que lo mires, siempre le sienta bien a cualquier paisaje.

 

 

 

 

 

 

 

 


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