¿CÓMO SE VIVE EN PARÍS?

PARÍS, ciudad de las luces, ciudad del amor, ciudad de turistas y de artistas, ciudad de noche y ciudad de día… París tiene tantos nombres como personas que la han visitado. París es arte, en todas sus calles y todas sus esquinas. París es música, París es color, es lluvia y es sol, es luz y es sombra, es cielo y es tierra. Es, indudablemente, una de las ciudades más bonitas del mundo. Muchos vienen de todas partes del mundo para visitarla, pero la pregunta es ¿CÓMO SE VIVE EN PARÍS?

Dejando a un lado tópicos como desayunar todos los días en una terraza con vistas a la Torre Eiffel, llevar la baguette bajo el brazo por la calle y vestir de rayas y boina, la verdad es que vivir en París es bastante romántico. Me explico. Aunque uno llegue, desgraciadamente, a acostumbrarse a tanta belleza, sí es cierto que París no deja de sorprenderte. Siempre hay algo nuevo que hacer o algún sitio que visitar, algún mercado donde perderse o algún festival que te sorprende por la calle.

No os voy a mentir, el día a día es como el de cualquier otra ciudad metropolitana. Hay atascos, prisas, coches, autobuses, gente, ruido… pero en medio de todo eso existe una belleza difícil de explicar. Lo ilustro con un ejemplo, todas las mañanas cojo la bici y pedaleo unos 15 minutos a través de puentes, calles y rotondas para llegar al hospital donde hago las prácticas, hasta ahí todo normal. Sin embargo, se trata de cruzar un puente por encima del Sena, por supuesto con vistas a Notre Dame, llegar a la rotonda de la “Bastille”, donde cada dos por tres los franceses se manifiestan contra algo, y recorrer las rues de Paris, repletas de boulangeries, pâtisseries, crêperies…

¿Que quedamos a tomar algo? Genial. Para situarnos tomamos como referencia la Torre Eiffel, el Louvre o el Panteón. ¿Plan de domingo? Picnic en los champs de Mars, paseo por los Champs-Elysées, sentarse a orillas del Sena… ¿Te apetece un museo? Elije entre los más de 150 museos de París: pintura, arquitectura, medicina, cine, fotografía… ¿Qué te has perdido por la ciudad? No pasa nada porque estés donde estés va a ser bonito. ¿Que llueve? Pues vamos a un “bistrot” bohemio y nos tomamos un café. Y así un larguísimo etcétera.

Desde un punto de vista un poco más “funcional”, vivir en París es bastante práctico. Existe un sistema de transportes muy extenso y eficaz, desde bicis hasta trenes, aunque un poco caro (el abono mensual para todas las zonas de París es 70€ al mes para los estudiantes, aunque afortunadamente hay una oferta de abono anual por unos 340€). Y ¿PARÍS ES CARO? Depende. Depende sobre todo de la zona a la que vayas (por supuesto las zonas más turísticas son mucho más caras) pero en general los precios son más altos en todo (supermercados, ropa…), especialmente en el campo de la restauración y la hostelería. Olvídate de “los 100 montaditos”, en París para comer fuera de casa hay que mirar bien donde te sientas a tomar algo si no quieres dejarte la beca Erasmus en cenas. Y en cuanto al alojamiento, un buen apartamento por el centro es algo impensable si no quieres arruinarte. Por suerte para para los estudiantes universitarios aquí existe una plataforma, llamada CROUS, que tiene residencias y comedores universitarios a muy buen precio, y existen becas del gobierno francés (incluso para los extranjeros) para ayudarte a pagar el alojamiento. Así que, “en gros”, no te sale tan mal.

En cuanto al CLIMA, podemos decir que es intermedio entre el sol de Madrid y la lluvia de Londres. Como en todo hay días que hace buenísimo y días que hace malísimo, pero son muy típicos de aquí los “días engañosos”, amanece soleado y luego llueve, o viceversa. París siempre sorprende, por eso nunca está de más llevar un paraguas encima “en cas où”. Lo que sí que es cierto es que haga el tiempo que haga el cielo de París es siempre espectacular y tiene unos atardeceres de los más bonitos que he visto nunca.

Respecto a la COMIDA, podría dedicar un libro entero a la comida francesa pero prefiero dejar eso para otro post. Simplemente os adelanto que aquí se come fenomenal (al margen de los precios) lo que puede llegar incluso a compensar la ausencia de comida española.

Y la gran pregunta, ¿LA GENTE? Depende. Como en todo, no podemos hacer generalidades, si bien es cierto que el carácter francés, y sobre todo el parisino, es un poco reservado. Los franceses son tremendamente racionales y no siempre tan espontáneos o apasionados como los españoles. Te puedes encontrar desde una panadera majísima que te sonríe y te desea un buen día a una taquillera del metro que te regaña por no hablar bien francés (y esto lo digo con conocimiento de causa). Como en toda gran ciudad, mucha gente va con prisas, a su rollo y con cara de indiferencia (sobre todo por la mañana). El truco para disfrutar es ir por ahí con tu sonrisa y desentonar con todo el mundo (en palabras de Mafalda).

 

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