Estudiar en la Universidad de Bologna: primeras impresiones

¡Ciao a tutti!

Me presento para los que aún no me conozcáis. Mi nombre es Javi Lara y voy a ser vuestro guía virtual de la ciudad de Bolonia y todo lo que esta ciudad permite hacer en una vida Erasmus durante un año. Dicho esto, me dispongo a contar las diferencias entre la universidad española y la italiana.

Estudiar en Italia y mas concretamente en Bolonia es realmente apasionante. El concepto de facultad mantiene en Italia la esencia mágica de lo antiguo y lo viejo. Aquí, por paradójico que parezca, no se ha implantado el plan Bolonia. Los alumnos no deben estudiar una propuesta fija de asignaturas en horarios previamente establecidos como sí ocurre en España. Cada estudiante se traza su propio plan de estudios escogiendo las asignaturas que prefiera entre la oferta disponible y siendo consciente de los posibles problemas de horario si coinciden materias. Este modelo le da al estudiante la opción de ser “frequentati” o “non frequentati”, siendo la carga de estudio un poco menor para aquellos alumnos que sí asistan a clase; todo es mucho más autónomo e independiente que en España.

Por otro lado, las asignaturas no tienen la misma duración que en los periodos lectivos de España. Distinguiendo entre las que son de 6 o 12 créditos, las asignaturas durarán un mes y medio o tres/cuatro, pero siempre con 6 horas semanales por asignatura. De manera que  si una asignatura de 6 créditos empieza en septiembre, acabará en noviembre para dar paso a otra. ¿Cuál es la diferencia? Que este sistema permite que el alumno se centre más en la materia y pueda profundizar en ella. De hecho, aquí las asignaturas son muuucho más densas, aunque más dinámicas también.

Via Zamboni, centro  del barrio universitario

Además, Bolonia tiene la peculiaridad de tener casi todas las facultades en el centro de la ciudad -en el llamado bario universitario– pero al ser una ciudad con soportales no son edificios que resulten llamativos y puedan identificarse en un primer vistazo, sino que en una misma calle nos encontramos cinco o seis portales que realmente son una inmensa facultad por dentro. Todo esto le otorga un ambiente bohemio alimentado por la cantidad de estudiantes que recorren todas las arterias de la ciudad a diario buscando sus aulas.

Desde esta perspectiva, el Erasmus se convierte en una oportunidad única para descubrir y aprender de un sistema que si lleva vigente tantos años, será porque cuanto menos es eficaz.

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